Pastel marmoleado de plátano y arándanos rojos – versión con aceite de maíz
Un pastel preparado con plátanos frescos desprende un aroma muy intenso, pero conviene consumirlo lo antes posible, ya que el aroma natural del plátano se desvanece con el tiempo. Este aroma no es tan duradero ni tan fuerte como el artificial, pero sí delicado y natural. Así que, si añade leche condensada azucarada Nestlé Eagle Brand y unos cuantos arándanos rojos a un bizcocho de plátano, ese seductor aroma sin duda la/lo conquistará.
Ingredientes
Pasos
Prepare una lata de leche condensada azucarada Nestlé Eagle Brand, 1 huevo y 1 plátano muy maduro.
Aplaste el plátano muy maduro con el dorso de una cuchara y después añada el huevo, el azúcar, la leche condensada azucarada Nestlé Eagle Brand y el aceite de maíz.
Mezcle con unas varillas hasta obtener una masa homogénea y bien emulsionada.
Tamice la harina para pasteles y la levadura en polvo. Incorpórelas con una espátula de silicona, removiendo suavemente unas cuantas veces, luego añada los arándanos rojos secos y mezcle solo hasta que todo quede distribuido de manera uniforme (no mezcle en exceso. Basta con que no se vea harina seca; si no, se desarrolla el gluten y la miga queda con alveolos muy grandes). Olvidé hacer una foto cuando añadí e incorporé los arándanos rojos.
Precaliente el horno durante 10 minutos. Utilice un molde tipo plum cake de 26 cm y vierta la masa (unte previamente el interior del molde con una fina capa de aceite de maíz para que luego sea más fácil desmoldar el pastel). Dé forma a la superficie de la masa para que quede un poco más baja en el centro y algo más alta en los lados.
Hornee a 160 °C durante 40 a 43 minutos. El pastel se abre solo en la superficie durante el horneado y queda muy bonito, por lo que no es necesario sacarlo a mitad de cocción para hacerle un corte.
Después de hornear, desmolde el pastel y déjelo enfriar. A continuación prepare el almíbar: ponga el agua hervida y enfriada y el azúcar granulado en un cazo pequeño, ajuste la temperatura a unos 90 °C (yo utilizo una placa de inducción) y, removiendo constantemente, lleve a ebullición hasta que el azúcar se disuelva y la mezcla espese ligeramente; después retire del fuego (reduzca hasta obtener aproximadamente 1 cucharada, la cantidad justa para poder pincelar toda la superficie del pastel).
Deje reposar el pastel toda la noche en el frigorífico. Al día siguiente, cuando el aceite haya sido reabsorbido y la textura se haya estabilizado, córtelo en rebanadas. ¡Disfrútelo!